Desayuno sin diamantes |
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Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... ladylikeaudrey@hotmail.com
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2004. Pero sé que alguna vez cambiará mi suerteMi calle huele a café de sobremesa. A humo de cigarrillo preso en el ascensor. Salgo antes para llegar después: voy despacio para aprovechar el sol sobre mi piel. Sigo llegando tarde. Mi calle tiene cuchillos rojos dibujados en papeleras y mujeres rubias que conducen bmws mientras se oye algún niño preguntándole por qué no a su padre. Y el padre se enfada. Y el niño no se calla. Mi calle se derrumba y la apuntalan obreros que desafían inocentes la ley de la gravedad. Dos esperan en la puerta del banco. Uno guarda el móvil, otra lleva abrigo y bufanda, yo camiseta blanca, imaginando que es primavera, la misma de Botticelli que me invita desde un cuadro en el salón de una tienda de muebles. Y alguien me pregunta por una plaza. Y tres cosas: ¿eso existe?, sigo llegando tarde y yo tampoco soy de aquí. Un día de febreroCompraría loro verde para enseñarle a decir te quiero todas las mañanas, durante el café del desayuno. Aclarándome la gargantaPara hablar bien sólo hace falta pensar antes lo que quiero decir. No importa si tardo en contestar, es buena señal. Mientras cae la lluviaHoy salí de mí un momento y me observé desde lejos. Me dije adiós al salir de casa. Me acompañé todo el trayecto mientras iba en el coche. Me acerqué a pedirme limosna al parar en el semáforo. Incluso me miré desde el coche verde parado a mi derecha. Y más allá, deseando no tener que estar esperando un autobús tan tarde. Y desde la otra acera, maldiciendo la lluvia y mi segundo paraguas roto del mes. Y me ví en fragmentos, en gotas sacudidas de perro. Y me ví frente a frente, como en un espejo sin reflejo, a temporadas, del mismo modo que alterna movimientos un limpiaparabrisas casual y efímero. La cosa va de pedazosY de futuros ilógicos. De cuentos que no son para niños y de relojes que no acaban de dar la hora. De cursos de meditación para los que no dejan de pensar y velocidades en moto sin mensajes subliminales. Hay insectos que pican y carnets cumplidos sobre la mesa. Hoy no me apetece ir a renovar nada. Ni encender la luz, ni buscar migajas, ni abrir el grifo. La cosa va de indecentes días que pasan rápido y cunden poco: como tú. |